Construcción de un campo de tiro sobre una fraga en A Coruña

Una iniciativa promovida por el Club de Tiro Olímpico de A Laracha amenaza un bosque natural en la parroquia Larachesa de Soandres.
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Una de las entradas al camino de la fraga

El Club de tiro Olímpico de Laracha, con sede en Arteixo, se ha visto obligado a buscar nueva ubicación después de fracasar un acuerdo para realizar ampliación y mejoras sobre la sede original al quedar las instalaciones obsoletas debido al aumento de socios. La obra, ya iniciada, se encuentra situada en “Val da Fraga” (a escasos 20 minutos en coche desde A Coruña), está vallada parcialmente por lo tanto se desconoce a simple vista la superficie afectada por el campo de tiro y sus posteriores consecuencias ambientales en la zona, lo que si sabemos, es que el Club compró 85.000 metros cuadrados para la construcción del campo de tiro.

El nombre de “Val da Fraga” viene dado en honor al bosque de carballos, castaños y demás árboles autóctonos que lo conforman, lugar de paso para jabalíes, lobos y otros animales salvajes de la zona, rodeada por un núcleo rural de cuatro aldeas (Vilar de Fraga, Cerqueira, Pereiro y Mantiñán) situado en la antesala del parque natural del monte Xalo.

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Camino de la fraga

Se trata de un valle creado de forma natural, modificado únicamente por labradores de la zona. Por el camino de la fraga, delimitado con antiguos muros de piedra, cruza el río Anllóns lugar de nacimiento para las truchas.

Anteriormente la zona ya ha sufrido “el progreso del ser humano” por la construcción de un túnel para el AVE que cruza por debajo de una colina del valle, dejando algunos pozos sin agua y la “cantera del pozo” que se sitúa justo detrás de la misma colina ganando cada día terreno a la naturaleza.

El campo de tiro amenaza la pureza de un lugar virgen e idílico alejado de la mano del hombre moderno, peligran servidumbres de paso para los agricultores y visitantes de la zona ya que al ofrecer la modalidad de tiro al plato, no se podrá pasear en las proximidades.

Los perdigones de plomo que se utilizan en estas modalidades son altamente tóxicos debido a que los metales pesados pueden permanecer durante siglos en el ambiente, envenenando a los animales del lugar, incluidas las truchas del río.

Los residuos de platos y perdigones en zonas tan vírgenes son muy complicados de recoger para su posterior reciclado, muchas veces quedando por los alrededores de las instalaciones sin control.

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Pieda colocada a modo de puente para cruzar el río Anllóns en el camino de la fraga

Un perdigón en la naturaleza puede tardar entre 50 y 300 años en desintegrarse totalmente. Muchos de ustedes recordarán la prohibición de plomo en la gasolina debido a la toxicidad para el medio ambiente y los seres humanos.

Buscando información en internet nos encontrarnos con información que hace referencia a campos de tiro olímpico cerrados o multados a causa del deterioro ambiental producido por estas actividades. Así como también un estudio realizado por el CSIC  que alerta sobre la seria amenaza para humanos y fauna salvaje que supone el empleo de esta munición.

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Antigua muralla de piedra delimitando el camino

 

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